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El príncipe perdido

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El príncipe perdido

Mensaje por Simba el Miér Abr 15, 2015 9:33 am

Como ya había mencionado antes, aquí está finalmente la historia de Gnuvu. Quiero mencionar que tiene algunas cosas similares a otras historias mías que he publicado en ELDS como "A tale of two brothers" y "Dharau, el león blanco". Aviso por si le encuentran algún parecido a esas historias. También me gustaría que supieran que la historia seguramente esté narrada en tercera persona pero desde la perspectiva de diferentes personajes. Es decir, puede ser que los cinco primeros capítulos sean narrados desde los ojos de Gnuvu, como luego de esos cinco capítulos aparezcan otros tres desde la perspectiva de Kyra (la hermana adoptiva de Gnuvu), y después los siguientes capítulos sean narrados desde lo que piensa Gnuvu, y así hasta llegar al final... Sé que puede sonar algo entreverado, pero yo avisaré al inicio del capítulo quién es el narrador.

No quiero obligar a nadie, pero me haría muy bien si comentaran lo que les parecen los capítulos. No importa si es algo bueno o malo. Acepto todo tipo de criticas constructivas siempre y cuando sean eso, constructivas.

Bueno, aquí vamos...


The Lost Prince
Preludio.

La luz de la luna entraba e iluminaba gran parte de la caverna real. Sin duda, era una de esas noches magnificas donde el cielo está despejado y la luna, bien grande y redonda, ilumina los campos, haciendo que las figuras puedan distinguirse bastante bien sin importar que sea de noche. Todo estaba en perfecto silencio, todos los habitantes de Twilight Lands estaban dormidos. Aunque, claro, a excepción de aquellos que dormían durante el día y por la noche se volvían más activos. Sin embargo, un rugido proveniente de la cueva de cueva de los leones irrumpió en ese gran silencio. Pues hacía no más de veinte minutos la reina había comenzado con dolores y lo más seguro era que el cachorro naciera dentro de pocos minutos.

Efectivamente, luego de que hubiese soltado ese último y fuerte rugido, un cabeza comenzó a asomar. Poco después, pasó a ser la mitad de un cuerpo, y minutos después un cachorro de pelaje dorado con varias motas marrones se encontraba al lado de su madre. Pero no todo se terminó allí, los dolores continuaron, y minutos después nació un segundo cachorro que era idéntico al primero. Luego del duro trabajo, la leona se dejó caer al suelo mientras respiraba de forma algo irregular, cansada de lo que acababa de vivir. Una leona que se había mantenido cerca de ella en todo momento, se acercó a la madre y, luego de tomar a los cachorros con su hocico, los puso entre las patas delanteras de la leona.

Mapenzi se incorporó al sentir que su madre colocaba a sus hijos entre sus patas. Sonrío dulcemente y comenzó a lamerlos, justo al mismo momento en que su esposo comenzaba a acercarse a ella. Se sentó a su lado y frotó su cabeza con la de la leona de pelaje cobrizo como una muestra de afecto. Shaka no podía ver bien debido a que allí dentro de la caverna no estaba tan claro como lo estaba fuera, pues donde se encontraban no les llegaba mucho la luz, pero estuvo seguro que ella le había sonreído.

Todas las leonas, que hasta ese momento se encontraban sentadas o echadas alrededor de la reina, aunque manteniendo una distancia prudente para dejarle espacio, se levantaron de sus lugares y se acercaron a ella. Incluso los cachorros también lo hicieron para conocer a sus nuevos príncipes, a quienes habían llamado Gnuvu y Habusu.

De seguro que el nacimiento de los dos cachorros era una bendición, una señal de prosperidad. Y todos estaban seguros que Shaka y Mapenzi estaban más que felices, ¿y cómo no habrían de estarlo? Incluso, días después, el rey y la reina decidieron salir a caminar juntos con sus hijos hasta el baobab del chamán del reino, Edemake, para preguntarle qué futuro les esperaría a los príncipes.

En ese momento, el simio tenía viviendo con él a su hermano menor, a quien lo estaba instruyendo para que fuese chaman igual que él. Y fue el pequeño simio el encargado de decirles el futuro

—Uno de ellos, el mayor, será grande— comenzó a decir el hermano de Edemake —Llegará el día en que ese cachorro salve a este reino del peor peligro que jamás podría haber corrido. Luego de eso, reinará con gran sabiduría y será equitativo. Pasarán muchos largos años para que el sol de su reinado se oculte y salga nuevamente con su hijo como nuevo rey— hasta el momento todo iba bien, pero consultar a los espíritus para saber el futuro de cada persona es una tarea muy complicada. Y lo malo que tiene ser un aprendiz es que uno no tiene todavía la capacidad necesaria para poder controlar cosas tan fuertes como evitar que los espíritus malignos tomen el control de uno y le hagan decir cosas que en realidad no planeaba decirlas. Eso, justamente, fue lo que le sucedió al hermano pequeño de Edemake —Sin embargo, no todo será color de rosa. Antes de que pasen esas cosas y antes de que logre encontrar la verdadera felicidad, el niño tendrá que enfrentarse a peligrosos obstáculos. Todo comenzará cuando alguien bastante cercano a la familia lo secuestre y...—

En ese punto, Edemake le dio un empujón a su hermano para apartarlo del charco en el cual estaba viendo el futuro. Tras el golpe, el pequeño simio sacudió la cabeza y salió del trance. Les dedicó una mirada asustada a su hermano y a los reyes, quienes estos últimos también estaban asustados por lo que el mandril acababa de decir.

—¿Sucedió otra vez?— preguntó el pequeño simio a su hermano, quien asintió. Entonces, se sentó al pie del árbol y escondió su cara entre sus manos.

Después de eso, Edemake fue quién continuó viendo el futuro del segundo cachorro, aunque después de lo sucedido, sus padres no estaban muy entusiasmados con saberlo. Pero, por lo menos, Edemake logró controlarse y evitar que los espíritus malignos lo controlaran.

Luego de eso, los leones regresaron a casa, aunque estaban demasiado preocupados al escuchar que su hijo mayor iba a ser secuestrado. Tanto fue el miedo que incluso casi no le quitaban los ojos de encima a su hijo mayor. Sin embargo, el hermano del rey estaba celoso y ambicionaba el trono, por lo cual, tras escuchar que su sobrino salvaría al reino, decidió que lo mejor sería deshacerse de él. Por ese motivo, mientras todo mundo dormía, decidió secuestra al cachorro y huir con él.

Viajo varios kilómetros en aquella noche hasta que logró llegar a la frontera del reino, donde dejó al cachorro abandonado cerca de allí. Después de eso, regresó a casa, logrando llegar a tiempo antes del amanecer. Nadie estaba despierto a esa hora, por lo cual se acostó en su lugar y fingió estar dormido. Minutos después, Shaka se despertó como solía hacerlo cuando amanecía, pero, al ver hacia donde se encontraban sus hijos, se dio cuenta que Gnuvu no estaba. Entonces rugió en señal de alarma para que todos se despertarán. Al escuchar la noticia, Mapenzi y gran parte de la manada comenzó a sollozar. Pero el más afectado fue el hermano de Edemake, quien se sintió realmente culpable e incluso se largó a llorar apenas escuchó la noticia. Después de todo, aunque en realidad los espíritus lo habían controlado, él había dicho que alguien cercano a la familia secuestraría al hijo mayor de los reyes. Y la profecía se había cumplido: alguien había secuestrado a Gnuvu, pero ¿quién había sido? Con seguridad alguien cercano a la familia, como él había dicho.

Después de eso, todo el mundo lo buscó durante semanas pero no lograron encontrarlo por ninguna parte y lo único que pudieron hacer fue darlo por muerto...
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Re: El príncipe perdido

Mensaje por Bhati el Miér Abr 15, 2015 3:16 pm

Me gusta mucho el inicio de la historia. Tu forma de escribir y la redacción me agrada mucho (aunque, espero que no te moleste, pero en los últimos tres párrafos se sintió algo apresurado) Pero en general me gustó. Me intriga saber el resto, espero que continúes pronto ^^

Saludos y Rugidos!!! rugido



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Re: El príncipe perdido

Mensaje por Simba el Miér Abr 15, 2015 4:01 pm

Me alegra que te guste, Bathi, y agradezco mucho tu comentario. En cuanto a lo de los tres últimos párrafos, creo que tienes razón. Aunque a decir verdad, no sabía qué poner allí para que no se sintiera tan... apresurado.

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Re: El príncipe perdido

Mensaje por Simba el Dom Abr 19, 2015 4:11 pm

Capítulo I:
Kombi    

El sol de la mañana penetró en la pequeña cueva dándole directamente en la cara a Kombi. El cachorro de color del sol comenzó a despertarse poco a poco luego de comenzar a sentir el molesto sol en su rostro. Levantó a cabeza y dio un bostezo mientras se estiraba. Cerca de él, una cachorrilla de pelaje cobrizo se encontraba durmiendo.

Recorrió un poco más la cueva con su mirada mientras entrecerraba un poco los ojos, pues aún no se habían acostumbrado a la luz matutina que entraba a la cueva. Pero, cuando logró ver con claridad, pudo darse cuenta que su padre ya se había levantado. No era extraño que Haraka se levantara temprano y se fuese durante horas dejando a sus dos hijos solos en la cueva; no era la primera vez que el león lo hacía.

Kombi se incorporó, entonces, y decidió salir afuera y subirse al techo de la cueva. Ésta no era muy grande la verdad, aunque no se puede negar que se encontraba sobre terreno elevado. Lo cual, esto último ayudaba a que el cachorro pudiese tener una buena vista del paisaje que se extendía a sus pies, desde el techo de la cueva. Una amplia pradera con uno que otro río serpenteando a lo largo de ella, manadas de antílopes y ñus pastando, manadas de cebras corriendo, jirafas comiendo de las hojas más altas de los árboles, y algún que otra ave en el cielo. Sin duda alguna, a Kombi le fascinaba todo lo que podía ver desde aquella pequeña colina donde se encontraba la cueva que compartía con su padre y su hermana desde hacía un par de días. Sí, un par de días, pues la vida de los tres se trataba de eso: de vagar de un lado a otro, quedándose una semana como mucho en un mismo lugar.

El cachorro no tardó en sentarse a admirar el paisaje, después de todo, era probable que a su padre le faltara mucho para regresar con la comida, por lo cual no podía comer hasta que él no regresara. Además, Kyra se encontraba durmiendo todavía, por lo cual tampoco podía jugar a menos que lo hiciera sin ella, pero jugar solo no es muy divertido. Así que simplemente se sentó sobre el techo de la cueva y empezó a mirar el paisaje. Si bien no lograba verlos desde allí, estaba seguro que entre todos esos animales, también se encontraban leones, varias leonas y algún león buscando algo que cazar. Ojalá él pudiese ser parte de una manda, saber que podía contar con la protección de varios como él. Pues detestaba el modo de vida que Haraka tenía, odia tener que ir de un lado a otro. Además, su padre no era demasiado “paternal” y no siempre podía contar con la protección de él.

Suspiró y meneo la cabeza con resignación. Eso no podía ser, nunca formaría parte de una manada mientras viviera con Haraka. Estaba condenado a vivir para siempre como un león vagabundo, huyendo de los reyes de todos los reinos.

De improviso, algo lejos todavía, pudo ver a su padre que regresaba. No podía ver bien, pero estaba seguro que volvía solo. Es decir, no traía comida ni nada. Kombi esperó a que llegara, para después bajarse de un salto del techo de la cueva y esperar a su padre en la entrada. En ese mismo momento, Kyra comenzaba a levantarse y se acercaba a Kombi por detrás de él.

—Nos vamos ya— ordenó Haraka, en un tono de voz algo áspero, como siempre —No hay tiempo que perder—

—¿Qué? Pero no hemos comido— se quejó Kyra.

—Ya comerán más tarde— contestó él, sin cambiar el tono de voz

—Pero tenemos hambre. No...—

—¡Nos vamos ya!— rugió el león.

Kombi observó en silencio a su padre mientras discutía con Kyra. Sabía que algo malo debía de haber sucedido mientras cazaba para que él se comportara de esa forma en ese momento. Bueno... no era que generalmente la forma de ser de Haraka fuese mejor a la que estaba mostrando en ese momento. Pero lo que sí no concordaba con su personalidad era su nerviosismo, lo cual le hacía pensar que algo malo le había ocurrido. Entonces observó la pata derecha de su padre y pudo notar que tenía un pequeño rasguño, e incluso cojeaba al caminar.

Al principio estaba molesto con su padre por haber vuelto sin comida para ellos y comenzar a obligarlos a marcharse en ese mismo momento, pero ahora que había logrado comprender, o creer comprender, lo que estaba sucediendo, ya no estaba tan molesto con él.

Haraka comenzó a caminar sin decir una palabra más, y entonces Kombi y Kyra comenzaron a seguirlo.

* * *

Durante el camino, nadie dijo nada aunque de vez en cuando Kombi observaba a su hermana y podía darse cuenta, por la expresión que tenía en su rostro (el entrecejo y la boca algo fruncidos), que ella no estaba muy feliz. Suponía que la comprendía; no es fácil obligar a uno ponerse en marcha segundos después de haberse levantado y con el estómago vacío. Por otro lado, no podía entender a su padre. ¿Por qué Haraka había decidido que tenían que irse inmediatamente? ¿Se habría enfrentado con algún león, el rey, quizás? Bueno, fuese quien fuese el león o leona con el que su padre se había enfrentado, seguramente le hubiese hecho el rasguño en la pata derecha.

El cachorro dorado no había podido parar de observar la pata lastimada de su padre y de ver como cojeaba, sin poder evitar preguntarse qué había sucedido. Lo que un cachorro corriente hubiese hecho habría sido preguntarle a su padre cómo se había hecho ese rasguño. Pero como Haraka no era un padre normal, seguramente lo habría mandado a callar al momento diciéndole que no se metiera donde no debía, o simplemente le habría asestado un golpe en el rostro.

Luego de un rato de caminar, los tres leones se tumbaron bajo la sombra de una acacia. Era ya cerca de medio día, el estómago de los dos cachorros no paraba de rugir y las moscas no paraban de ir a la sangre seca que tenía Haraka en su pata.

—Tengo tanta hambre que me comería un bufalo entero— manifestó Kyra entre dientes mientras se echaba a la sombra, pero su hermano estaba demasiado concentrado en la pata lastimada de su padre que apenas le puso atención a lo que decía ella —Kombi, ¿me estás escuchando?— preguntó la cachorra de pelaje rojizo, en un tono de voz un poco más alto y molesto.

—¿He? ¿Qué?— preguntó Kombi, sin saber de lo que su hermana le hablaba.

—¡Olvídalo!— gruñó ella y se tumbó dándole la espalda.

Kombi volvió a mirar una vez más la pata lastimada de su padre; las moscas no dejaban de revolotear alrededor de ella y él hacía el intentó de ahuyentarlas a la vez que lamía el rasguño.

—¿Qué le habrá sucedido en la pata?— pensó Kombi en voz alta.

—¿Qué?- inquirió su hermana, levantándose y mirando a su hermano.

—En la pata— respondió él —¿No te has dado cuenta? Está lastimada, ¿qué le habrá pasado?—

—¡¿Y yo cómo voy a saberlo?!- dijo Kyra, malhumorada, a modo de respuesta y volvió a tumbarse.

Kombi se quedó un rato más, pensativo, hasta que finalmente se quedó profundamente dormido. Horas después, un rugido enfurecido lo sobresaltó y, apenas levantó la cabeza, pudo notar que toda una manada de leonas y un león adulto los rodeaban formando un medio círculo. Inmediatamente comenzó a llamar a su padre y a su hermana, quienes se levantaron en un salto.  

El cachorro de piel dorada paseo su vista por todos los leones que los rodeaban, pero no se parecían a ninguno que hubiese visto antes. Sin embargo, daba la impresión de que Haraka y el león desconocido sí se conocían.

—Cuánto tiempo ha pasado, Togo, viejo amigo— dijo Haraka en tono zalamero, mientras se ponía frente a los cachorros.

Por primera vez, pensó Kombi, los protegía. Y eso lo sorprendió; Haraka jamás había protegido a él ni a Kyra.

—Tú y yo ya no somos amigos, Haraka— gruñó el león que al parecer recibía el nombre de Togo y que tenía un pelaje como la noche y la melena aún más oscura —. Sabes que tienes prohibido pisar éste reino, y sabes bien lo que te sucederá a ti y a tus hijos por hacerlo.

Haraka se puso más frente a los cachorros si era posible, protegiéndolos aún más. Gruñó mientras observaba al león que tenía delante. Los dos comenzaron a caminar en círculos, hasta que fue Haraka el primero que atacó. Pero Togo lo esquivó y él cayó al suelo. Entonces, su padre se levantó y se lanzó al cuello de Togo. Este último, no tuvo el tiempo suficiente de esquivar el ataque de Haraka, por lo cual el león de pelaje chocolate rodeó el cuello de león de pelaje oscuro con sus patas y le lanzó un par de mordiscos, pero la espesa melena lo protegió. Entonces Togo logró zafarse del agarré y lanzó un golpe a la cara de Haraka con sus garras extendidas, arañando todo su rostro.

Los dos cachorros, atemorizados por la escena que estaban viendo, comenzaron a retroceder poco a poco. Estaban seguros que su padre no sobreviviría a esa pelea y ellos no podían hacer nada. Así que, por instinto, comenzaron a correr hasta que encontraron una madriguera abandonada con un agujero lo suficientemente grande como para que los dos pasaran por ella. Al principio habían pensado que las leonas los seguirían, pero estaban tan concentradas en la pelea de los leones que no se dieron cuenta que los cachorros habían escapado.

—¿Y ahora que hacemos?— preguntó Kyra, asustada y agitada por la carrera.

—No podemos hacer nada— respondió su hermano, con la respiración entre cortada —Tendremos que esperar aquí durante un rato y luego salir para ver si ya se fueron.


Ahí termina el primer capítulo, espero que les guste. Por las dudas de que haya quedado algo confuso: Kombi es en realidad Gnuvu. Sólo que después de adoptarlo, Haraka lo llamó Kombi ya que no tenía idea de cuál era su verdadero nombre.

Como se habrán dado cuenta, está narrado principalmente desde lo que Gnuvu/Kombi ve. Incluso el nombre del capítulo tiene el nombre de Kombi, por lo cual cada vez que vean el nombre de uno de los personajes en el nombre del capítulo, será porque está narrado desde los ojos de ese personaje.

Y para ir terminando, les dejaré las imágenes de los personajes.
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Kyra:
Haraka:
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Re: El príncipe perdido

Mensaje por Bhati el Dom Abr 19, 2015 6:00 pm

¡Huy, me gustó mucho este cap! Espero que a los cachorros no les pase nada *~*
Hay que ver que la vida de Kombi ya no es para nada principesca, pobre...aunque me parece que Haraka (rápido en suajili no? xD) no es tan malo después de todo. ¡Espero ver que le sigue a esto! ^^

P.D: Kyra me parece una cachorra tan linda x3

Saludos y Rugidos!!! rugido



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Re: El príncipe perdido

Mensaje por Simba el Lun Mayo 11, 2015 8:12 am

Agradezco tu comentario, Bathi. Y sí, Haraka significa "veloz" en swajili xD.


Capítulo II:
Kombi

No sé si logre encontrar las palabras adecuadas para describir el miedo que Kombi y su hermana sentían en ese momento. Pero confío en que tú puedas imaginártelo, sólo tienes que ponerte en el lugar de Kombi: piensa que te encuentras con tu padre y tu hermana, durmiendo en tu casa, cuando de repente aparece un hombre que jamás viste en tu vida, aunque al parecer él y tu padre se conocen muy bien, y tras algunas amenazas, ambos empiezan a pelear. Tú y tu hermana no saben qué hacer, por lo cual se ponen en un rincón y observan la pelea desde allí, con horror en los ojos. Hasta que, en medio de todo eso, se les ocurre huir y esconderse en otro lugar que sea difícil encontrarlos, aprovechando que ese hombre estaba demasiado metido en la pelea como para darse cuenta que ustedes habían huido. Bien, supongo que ahora debes de saber cómo podría estar sintiéndose Kombi en ese momento; asustado, nervioso, con miedo de que su padre no ganara la pelea y el otro león lo dejara gravemente herido, con pocas esperanzas de vida. O, peor, directamente lo matara...

El cachorro sacudió su cabeza para apartar esos pensamientos de su mente, pero lo cierto era que no podía. Aunque Haraka no fuese demasiado paternal con ellos, al fin y al cabo era su padre, y no podía evitar asustarse y preocuparse. Además, ese lugar no ayudaba para nada. Si bien ambos habían logrado pasar con bastante facilidad por la entrada de la madriguera, el interior era bastante estrecho, húmedo, oscuro y bastante sofocante. Definitivamente, los leones no estaban hechos para vivir en madrigueras.

¿Cuánto tiempo estuvieron los dos allí? Quizás hubiese sido una hora o dos. Era difícil poder determinar aquello, además de que a los cachorros les pareció una eternidad. Entonces, un nuevo pensamiento pasó por la cabeza de Kombi, uno totalmente diferente a los que había tenido hasta el momento: ¿Y si la pelea ya había terminado? ¿Y si su padre había logrado ganar y los había buscado, pero al no encontrarlos se fue solo? Si eso era así, ambos estarían perdidos en todos los sentidos.

— Creo que será mejor salir y averiguar si ya se fueron — propuso Kombi.

— Buena idea — acordó ella.

— Saldré yo primero. Si todo está en orden, entonces subes— declaró Kombi y, sin dar tiempo a su hermana para reprochar nada, comenzó a caminar —o mejor dicho, a arrastrarse — hasta la salida de la madriguera.

Ya afuera, asomó un poco la cabeza y, aunque al principio no logró ver gran cosa ya que la luz del Sol lo segó debido a que en el tiempo que había estado abajo, sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad que había allí. Pero, cuando sus ojos lograron acostumbrarse a la luz, logró ver todo perfectamente. Incluso podía ver el árbol en el que él, su padre y su hermana habían estado durmiendo antes de que llegara el león de pelaje oscuro. Y, a decir verdad, el árbol se encontraba bastante cerca. Observó con un poco más de cuidado y pudo ver a un león en el suelo. Era... Una lagrima rodó por su mejilla en cuando lo reconoció.

— ¿Qué ves? ¿Todo está en orden? — le llegó la voz de Kyra desde el fondo de la madriguera, aunque el cachorro parecía estar en shock.

Estuvo de pie en el mismo lugar durante un momento, observando fijamente el cuerpo de su padre sin responder siquiera a la pregunta de su hermana. Hasta que finalmente logró moverse de donde se encontraba y comenzó a avanzar hacia donde se encontraba Haraka. Al llegar, el cachorro se da cuenta de que su padre sigue vivo, pues respira, aunque se encontraba bastante mal de aspecto.

— Kombi... — murmuró su padre, bastante débil.

— ¿Padre? — dijo el cachorro, tratando de no llorar.

Sin embargo, su hermana pasó a paso apresurado por su lado y se acercó a su padre, para fortar su cabeza con la de él mientras lloraba.

— Tienen que irse — advirtió Haraka a Kombi — Ambos deben irse... antes de que Togo los encuentre a los dos.

— ¿Adónde iremos? — preguntó el cachorro — ¿Y de dónde conoces a ese león?

— Es una larga historia — repuso su padre, comenzando a hacer un esfuerzo por hablar — Ahora... No tienen más tiempo que perder... Váyanse... antes de que los encuentren... Y... Kombi.... sé que no tuve para nada la conducta que debería de tener un padre... espero que me perdonen... en especial tú, Kombi...

Después de decir eso, Haraka cerró los ojos y cesó de respirar. En ese momento, Kyra lloró aún más fuerte, y Kombi bajó la cabeza y rompió a llorar sin poder contenerse más. El león que los había criado había fallecido. Podría no haberse comportado como un padre ejemplar, pero era su padre y lo querían. Además, había dado su vida por defender la de ellos.

Luego de unos minutos de llanto, el cachorro dorado levantó la cabeza y se secó las lagrimas con una pata. No podían quedarse allí para siempre. Ese día estaba llegando a su fin prácticamente por lo que debían buscar un lugar donde pasar la noche, para al día siguiente retomar el viaje. Además, si se quedaban allí, corrían el riesgo de ser encontrados por Togo, como bien había dicho Haraka antes de fallecer.

Entonces, Kombi se acercó a su hermana, quien continuaba llorando abrazada de su padre. No fue fácil obligarla a separarse, pero finalmente Kombi logró hacer que su hermana se apartara y comenzara a caminar junto a él.

Recorrieron durante un largo rato buscando una cueva donde dormir, aunque no lograban encontrar nada. Por lo que, después de estar un rato caminando sin encontrar nada, decidieron subirse a un árbol y dormir sobre una de sus ramas. Y, aunque cansados, con frío, hambrientos y tristes, lograron subirse a una rama lo suficientemente gruesa como para soportar el peso de los dos.

* * *

Tres horas luego de haber salido el sol, Kombi se despertó finalmente y, con cuidado de no caerse, se puso de pie y llamó a su hermana, quien se despertó casi enseguida. Después de eso, ambos bajaron del árbol.

Si bien estaban solos, no tenían idea de adónde ir ni qué iba a comer, decidieron comenzar a caminar sin un rumbo fijo. Pues, cualquier cosa era mejor que quedarse en un mismo lugar a esperar la muerte. Además, era lo que Haraka les había pedido: que continuara su viaje. No podían quedarse allí ya que Togo regresaría y entonces los asesinaría.

Así que comenzaron a caminar sin un rumbo fijo mientras pensaban que iban a hacer... aunque lo cierto es que es imposible pensar cuando se llevan dos día sin comer, y lo peor de todo es que ninguno de los dos sabían cazar ni una rata. Aunque, siempre habían alternativas. En el caso de ellos, habían dos si querían comer, y eran volverse carroñeros o vegetarianos. Obviamente, ninguna de las dos le caían bien a ninguno, pero era lo único que tenían para sobrevivir. Entonces, como ninguno de los dos estaba dispuesto a volverse carroñeros ni herbívoros, decidieron que era mejor comenzar a buscar algo que cazar.

De improviso, Kyra divisó una cría de simio e inmediatamente se lo informó a su hermano. La madre no parecía estar cerca, lo cual ya era algo a favor de los cachorros de león. Así que los dos comenzaron a acercarse lentamente a él y, al estar cerca, Kyra saltó. Sin embargo, mientras estaba en el aire, el simio lo vio y comenzó a correr, haciendo que Kyra cayera al suelo. Entonces, queriendo evitar que el simio se fuera, Kombi comenzó a correr tras él, uniéndose Kyra luego de haberse levantado.

Podía decirse que Kombi le estaba pisando los talones a la cría, por lo cual sólo tuvo que pisar la cola para que dejara de correr. Sin embargo, el pequeño trató de defenderse, pero Kombi lo apresó con sus patas delanteras y, sin esperar más tiempo, cerró sus colmillos en el cuello del mono, provocando que diera una chillido que cada vez se hizo más inaudible, hasta que finalmente dejó de forcejear.

Kyra y Kombi estaban jadeantes tras la carrera, pero todo valió la pena. Habían logrado cazar su primera comida ellos solos y finalmente comerían luego de dos días sin probar nada. Aunque ambos estaban de acuerdo en que no era mucho, pero por lo menos era algo. Entonces, los dos se dividieron el botín luego que el cachorro le quitara sus patas de encima al mono.
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Re: El príncipe perdido

Mensaje por Nalalove el Lun Mayo 11, 2015 8:40 am

muy buena amigo espero ver mas de tus asombrosa historia un beso muy grande
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como siempre la ultima en encontrar las imagenes que toston

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Re: El príncipe perdido

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